Propuesta de un Laboratorio de la Economía Solidaria en SMA

Roberto Robles

04/24/2019

En “Educación Colaborativa” estamos lanzando un esfuerzo colectivo para hacer coincidir varias condiciones de carácter social y económicas en San Miguel de Allende hacia un Laboratorio de Economía Solidaria. Presento algunas estadísticas contundentes de la medición de la pobreza del municipio. La población aludida en ellas invariablemente se mueve en la formación económica social del sector informal y de las micro-organizaciones, seguidas de algunas reflexiones acerca de la importancia de estas integrantes de la economía social y solidaria.

En otra parte resalto la labor de diversos esfuerzos educativos por parte de las organizaciones de la Sociedad Civil, entre las actividades cotidianas de beneficio social. Procuramos extender esta base educativa instalada, a un grupo de becarios del programa federal “Jóvenes Construyendo el Futuro”, dentro de esta circunstancia favorable a los jóvenes. El Laboratorio de Economía Solidaria propone un mecanismo de trabajo educativo en sesiones semanales o quincenales, de un grupo conjunto de varios becarios, ya registrados de manera individual. Estaríamos propiciando, dentro de un esquema de educación informal. una formación técnica, complementada con un currículo sobre economía solidaria, además de habilidades organizacionales. La dinámica de trabajo contendría muchas interacciones, entre instructores, coordinadores, becarios, siempre con la apertura hacia la obtención de mejores resultados.

Ante una revisión somera de los indicadores de la medición de la pobreza, en el intercenso de 2015, según el CONEVAL, las cifras tanto respecto al indicador de pobreza: el 48.6% (81,656), carencia de alimentación 16.6% (27,890), o bien el rezago educativo 23% (38,644) nos obliga a reflexionar acerca de las características de supervivencia de una parte mayoritaria de la población. Indudablemente pertenecen a la formación económico social, constituido por el sector informal y la microempresa.

En un recorrido por la mayoría de los países latinoamericanos, un rasgo inconfundible en el patrón de comportamiento, en asuntos de mercados de trabajo, es la insuficiencia de los sectores económicos para absorber el incremento de la población económicamente activa. Esto incrementa el contingente de desempleados y subempleados. Aquí aparecen segmentos heterogéneos de auto-empleo de bajos ingresos, como unidades productivas no institucionalizadas, es decir, situadas externamente al sector productivo formal.

Tales unidades, paradójicamente, se manifiestan a un tiempo como expresión extrema de la crisis y como eventual embrión para revertirla por falta de oportunidades en el mercado formal. En esta caracterización, este importante sector de la formación económica social crea, en función de sus estrategias de supervivencia, un sinnúmero de micro-organizaciones productivas y comunitarias, en donde la presencia de ética solidaria que se da al interior de éstas constituye un recurso indispensable para sobrevivir y desenvolverse en un contexto de lógica competitiva dominante.

Frente a las carencias aquí presentadas, surge una exigencia de enfocar el desarrollo hacia las personas y no a los objetos. En todos los rangos poblacionales, acentuadamente entre los jóvenes por su crecimiento, las necesidades se pueden expresar en dos categorías: a) axiológicas: ser, tener, hacer, estar y en otra categoría b) las necesidades existenciales: de subsistencia, de protección, de afecto, entendimiento, participación, ocio, creación identidad y libertad. 1

La perspectiva de Educación Colaborativa respecto al Laboratorio de Economia Solidaria, se asienta entre diversos factores sobre tres hechos singulares:

  1. San Miguel de Allende cuenta con una base instalada de programas sociales provistos tanto por el sector público, como en particular por las organizaciones de la Sociedad Civil. En este medio se pueden observar los esfuerzos educativos ofrecidos, que proporcionan conocimientos de diversa índole: habilidades organizativas, conocimientos técnicos que por un lado apuntan hacia el trabajo conjunto ante carencias fundamentales, y por otro, contribuyen con ecotécnicas a disminuir la huella ecológica, en afectaciones señaladas en la agenda ambiental por resolver.
  2. El ofrecimiento de becas para aprendices de trabajo u oficios para jóvenes entre 18 y 29 años de edad, sin requisitos escolares, por parte del programa federal “Jóvenes Construyendo el Futuro” de la Secretaria del Trabajo.
  3. El cúmulo de conocimientos y experiencias en torno a la Economía Solidaria que facilitarían la integración de un currículo de estudios, donde se establezca claramente las condiciones bajo las cuales la economía debe servir a las personas y no en sentido inverso, las personas deben servir a la economía como se ha observado tradicionalmente. Destaca aquí la importancia de extender el concepto de trabajo más allá de la noción convencional de empleo, donde abiertamente el trabajo enfrenta una relación de salario y de subordinación al capital. Profundicemos en la heterogeneidad del trabajo, desde el auto-empleo hasta colectivos organizados en asociaciones, organizaciones comunitarias, micro-empresas. Destaquemos que el trabajo también puede ser solidario, movilizador de energías sociales, participativo dirigido a conquistas sociales o políticas.

Finalmente ofrezco unas referencias sobre el programa mencionado de “Jóvenes Construyendo el Futuro” que permiten de un vistazo revisar las principales características en cuanto a las dimensiones y aspectos principales que revisten este programa federal de la Secretaría del Trabajo. En cualquier caso, la relación no implica compromisos de carácter laboral.